lunes, 7 de marzo de 2011

 Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas, hijas de un rey de Anatolia. Afrodita, celosa de su belleza, envió a su hijo Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha de oro oxidado, que la haría enamorarse del hombre más horrible y ruin que encontrase. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar; cuando Psique se durmió, se la llevó volando hasta su palacio.

Para evitar la ira de su madre, una vez que tiene a Psique en su palacio, Eros se presenta siempre de noche, en la oscuridad, y prohíbe a Psique cualquier indagación sobre su identidad. Cada noche, en la oscuridad, se amaban. Una noche, Psique le contó a su amado que echaba de menos a sus hermanas y quería verlas. Eros aceptó, pero también le advirtió que sus hermanas querrían acabar con su dicha. A la mañana siguiente, Psique estuvo con sus hermanas, que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Psique, incapaz de explicarles cómo era su marido, puesto que no le había visto, titubeó y les contó que era un joven que estaba de caza, pero acabó confesando la verdad: que realmente no sabía quién era. Así, las hermanas de Psique la convencieron para que en mitad de la noche encendiera una lámpara y observara a su amado, asegurándole que sólo un monstruo querría ocultar su verdadera apariencia. Psique les hace caso y enciende una lámpara para ver a su marido. Una gota de aceite hirviendo cae sobre la cara de Eros dormido, que despierta y abandona, decepcionado, a su amante.
Cuando Psique se da cuenta de lo que ha hecho, ruega a Afrodita que le devuelva el amor de Eros, pero la diosa, rencorosa, le ordena realizar cuatro tareas, casi imposibles para un mortal, antes de recuperar a su amante divino. Como cuarto trabajo, Afrodita afirmó que el estrés de cuidar a su hijo, deprimido y enfermo como resultado de la infidelidad de Psique, había provocado que perdiese parte de su belleza. Psique tenía que ir al Hades y pedir a Perséfone, la reina del inframundo, un poco de su belleza que Psique guardaría en una caja negra que Afrodita le dio. Psique fue a una torre, decidiendo que el camino más corto al inframundo sería la muerte. Una voz la detuvo en el último momento y le indicó una ruta que le permitiría entrar y regresar aún con vida, además de decirle cómo pasar al perro Cerbero, Caronte y los otros peligros de dicha ruta. Psique apaciguó a Cerbero con un pastel de cebada y pagó a Caronte un óbolo para que le llevase al Hades. En el camino, vio manos que salían del agua. Una voz le dijo que les tirase un pastel de cebada, pero ella rehusó. Una vez allí, Perséfone dijo que estaría encantada de hacerle el favor a Afrodita. Una vez más pagó a Caronte y le dio el otro pastel a Cerbero para volver.
Psique abandonó el inframundo y decidió abrir la caja y tomar un poco de la belleza para sí misma, pensando que si hacia esto Eros le amaría con toda seguridad. Dentro estaba un «sueño estigio» que la sorprendió. Eros, que la había perdonado, voló hasta su cuerpo y limpió el sueño de sus ojos, suplicando entonces a Zeus y Afrodita su permiso para casarse con Psique. Éstos accedieron y Zeus hizo inmortal a Psique. Afrodita bailó en la boda de Eros y Psique, y el hijo que éstos tuvieron se llamó Placer.

PIRAMO Y TISBE

Píramo era un joven apuesto y Tisbe era una bella doncella. Vivían con sus padres en casas contiguas y la vecindad fue uniendo a los jóvenes hasta que la amistad se tornó en amor. Se querían mucho pero sus padres no veían esta relación con buenos ojos. Por este motivo la pareja sólo podía verse a través de una grieta que había en el muro que separaba las dos casas y en la que nadie se había fijado antes, pero que los amantes pronto descubrieron.
Como no podían besarse ni hacer nada por esa grieta, solo podían hablar, un día esto llegó al límite.
PIRAMO: amor mío, tenemos que vivir nuestras vidas. Viviremos siempre juntos. Te espero esta noche en el sepulcro de Nino, a las afueras de la ciudad. El que llegue primero esperará al otro al pie de una morera que hay junto a una fuente.
TISBE: me parece bien, cariño. Allí nos encontraremos.
Tisbe fue aquella noche al sepulcro, como había prometido a Píramo. Sin embargo, él aún no había llegado. De repente, un león apareció tras la morera y Tisbe huyó rápidamente. Del susto se le cayó el pañuelo que llevaba en el cuello y el león lo destrozó con sus enormes dientes, tiñéndolo de rojo.
Después de esto, Píramo llegó y vio las huellas del león y el pañuelo de Tisbe en el suelo, lleno de sangre, empalideció y se temió lo peor. Creyó que su amada había muerto en las garras del león y recogió el velo y lo cubrió de besos y lagrimas.
Entonces cogió el velo de Tisbe, sacó su espada y se la clavó en el pecho.
La sangre que brotó de la herida tiñó de rojo las blancas moras del árbol; penetró en la tierra y alcanzó las raíces de forma que el color rojo ascendió por el tronco hasta llegar a los frutos.
Más tarde llegó Tisbe desesperada y muerta de miedo, y vio a su amado muerto en al árbol que habían quedado. Al verlo así, pensó que su amor era tan valiente que se iría con Píramo. Entonces cogió la espada de su amado y  se la clavó al lado de su amado.

jueves, 10 de febrero de 2011

HADES Y PERSÉFONE

Hades se encontraba muy solo en su reino, porque ninguna mujer se animaba a casarse con él y convertirse en la reina de los Infiernos. Sim embargo, Hades era capaz de sentir amor...
Un día decidió tomar una esposa por la fuerza, así decidió que ésta fuera Perséfone. Esta muchacha era hija de Zeus y Deméter, la diosa del campo. A Perséfone le gustaba mucho el campo, las flores y la libertad.
Así que Hades, con el consentimiento de Zeus, planeó raptarla: cuando su amada salió al prado, abrió una brecha en la tierra y se la llevó a su reino. Una vez en los Infiernos Perséfone no hacía más que llorar y pedir volver al aire libre con su madre.
Mientras tanto su madre, Deméter, estaba buscando a su hija. Finalmente el Sol, que todo lo ve, le contó lo sucedido. Al saber Deméter que Zeus había dado el permiso a Hades para que se robara su propia hija, se sintió tan herida que decidió retirarse a la más recóndita soledad. Sin su presencia, la tierra dejo de dar cosechas, frutos y se convirtió en un desierto seco y árido.
Zeus le pidió a Deméter para que volviera a cuidar los campos y se extendiera la fertilidad de la tierra, pero la diosa le dijo que sólo lo haría cuando estuviera con su hija.
Entonces, Zeus ordenó a Hades que devolviera a Perséfone a su madre. Así, Hades le dio una granada para que se llevara por el camino.
La alegría de Deméter hizo que volvieran a florecer los campos, pero Perséfone a los pocos días decidió volver al reino del Hades porque extrañaba a su marido, debido a la granada que se había comido, por lo que la tierra volvió a quedarse sin frutos ni flores.
Zeus decidió intervenir para buscar una solución, y decidió que durante dos terceras partes del año, Perséfone viviera con su madre, y el tercio lo pasara con su marido. De este modo, cuando Perséfone está junto a Deméter es otoño, primavera y verano, el mundo florece, y por el contrario cuando Perséfone está con su marido la tierra se replega porque llega el invierno.

viernes, 28 de enero de 2011

TÁNTALO

Tántalo, hijo de Zeus, reinaba en Sípilo, Lidia, y era muy rico y famoso. Si jamás los dioses olímpicos habían honrado a un mortal, éste era Tántalo. En consideración a su elevada alcurnia le distinguieron con su íntima amistad y, le permitieron comer a la mesa de Zeus y escuchar cuanto los inmortales hablaban entre sí. Pero su espíritu humano, lleno de vanidad, no supo mantenerse a la altura de aquella felicidad sobrehumana y comenzó a faltar a los dioses de my diversas maneras. Revelaba a  los mortales los secretos de los olímpicos; robaba de su mesa néctar y ambrosía y repartía el producto de su latrocinio con sus compañeros terrenales; escondió el perro de oro que otro sustrajera del templo de Zeus, y al reclamarlo el dios, negó bajo juramento haberlo recibido. Así, invitó a los dioses a un banquete, y mandó sacrificar a su propio hijo Pélope para servirlo a la mesa. Sólo Démeter, comió una paletilla del horrible manjar, mientras los demás dioses, lo echaron en un caldero los miembros descuartizados del muchacho. La parca Cloto le devolvió la vida. El omoplato se reemplazó por uno de marfil.
Así, los dioses echaron a Tántalo al Hades, donde fue sometido a un cruel castigo. Estaba en un estanque caya agua le llegaba a la barbilla, y cuando tenía sed, el agua bajaba sin poder alcanzarla. Y cuando tenía hambre, había un frutal, cuyas ramas llegaban a su cabeza, cuando se alzaba a comerlas, las ramas se alzaban y no podía alcanzarlas. Con este castigo estuvo hasta la muerte ya que una roca muy grande le amenazaba con caerse encima de él si se movía. Esto fue un castigo eterno.

viernes, 21 de enero de 2011

ORFEO Y EURIDICE

Ofeo, hijo de Apolo y nieto de Zeus, poseía el don de la música, y con este amansaba a todas las criaturas de la naturaleza.
Se enamoro de Eurídice, una ninfa y se casó con ella.
Un día una serpiente venenosa mordió a  Eurídice, en su intento de escapar con Aristeo, el hijo de Apolo, que intentaba poseerla; así pues dejando escapar un grito de su garganta cayó herida de muerte.
Orfeo intentó ayudarla, pero fue imposible ya que Eurídice murió en sus brazos.
Orfeo no pudiendo soportar el dolor, decidió bajar al Averno para recuperar a su amada.
Acompañado por el barquero Caronte, atravesó la laguna Estigia y llegó a la morada de los muertos.
Allí se encontró a las Furias y al perro Cancerbero de tres cabezas que custodiaba el palacio de Hades y Perséfone.

Se postró a los pies de estos y tomando la lira comenzó a cantar una hermosa canción sobre la pérdida de su amada.
Todos empezaron a llorar y se apiadaron de él.
Hades autorizó a Eurídice a regresar con Orfeo al mundo de los vivos, pero con la condición de que este no girase la cabeza para mirarla hasta que no salieran de allí.
Orfeo aceptó y cuando ya estaban a punto de salir, al ver una luz, Orfeo la miró, y Eurídice desapareció.
Su amado intentó buscarla pero no la encontró.

jueves, 13 de enero de 2011

EL REINO DEL HADES

Para los griegos, los Infiernos no eran el lugar donde moraban aquellos que habían merecido un castigo para toda la eternidad, sino el lugar donde residían todos los muertos. Ahora bien, no todos iban a lo que era, digamos, el Infierno propiamente dicho, mientras que las almas nobles disfrutaban de los placeres de los Campos Elíseos, una especie de paraíso de verdor, con flores y frutos.
En este reino se encontraba también el Tártaro, tenebroso lugar donde habían sido encerrados…los  Cíclopes…

Sobre este reino gobernaba Hades, hermano de Zeus.
Para llegar hasta los Infiernos era necesario atravesar un brazo de la laguna Estigia que en ese lugar formaba un río cuando los muertos llegaban allí, eran recogidos por un barquero, Caronte, que les cruzaba hasta la orilla cobrándoles una moneda de oro. Por eso los griegos y los romanos enterraban a sus muertos con una moneda dentro de la boca, que les serviría para pagar el pasaje.
Después de cruzar el río, aparecía la puerta del Hades. Se trataba de un portón custodiado por un terrible guardián: el Can Cerbero.
Una vez dentro, el recién llegado era juzgado por un tribunal de tres jueces. Cerca del Tártaro solían vagar las Furias, terribles seres encargados de hacer cumplir los castigos de los condenados.
También se hallaban aquí las Parcas, tres hermanas cuyo trabajo era en un rueca, ya que se encargaban de manejar los hilos del destino de los hombres, cortándolos cuando llegaba su hora.

EL JUICIO DE PARIS


EL rey Peleo y Tetis se iban a casa, pero no quisieron invitar a Eris, la diosa de la discordia. Cuando se enteró, urdió un plan para fastidiar la fiesta.
Esperó, y cuando la boda estaba bastante avanzada, tiró una manzana de oro en la que ponía “para las más bella”. Hera, Atenea y Afrodita saltaron para coger el regalo, y ninguna de ellas deseaba abandonar y admitir la mediocridad. Así, le pidieron ayuda a Zeus para resolver el asunto, pero éste decidió permanecer como observador.
Zeus  encargó a Hermes que guiase a las diosas ante Paris para que éste decidiera. Paris era un joven príncipe de Troya que fue criado por un pastor porque se expuso a la muerte en las laderas del monte Ida, a causa de una profecía que aseguraba que el siguiente niño de sangre real que naciera sería el origen de la caída de Troya, sin embargo no murió sin que lo supiera su verdadero padre.
Cada diosa le ofreció a Paris una cosa para que la eligiera. Hera le ofreció el gobierno de toda Asia; Atenea le aseguró la victoria de todos los combates y Afrodita le ofreció el amor de Helena una joven muy hermosa, casada con Menelao, rey de Esparta.
Aunque Paris estaba comprometido con Enone, le dio la manzana  a Afrodita para estar con Helena.
Después del juicio, Paris regresó a Troya al honor del hijo de Príamo(el propio Paris),  y reveló su verdadera identidad y fue aceptado. Poco después Paris fue a Esparta, donde él y Helena se enamoraron y volvieron juntos a Troya.
Esta relación provoco la GUERRA DE TROYA.