Dédalo fue un prestigioso arquitecto, inventor y escultor, muy respetado en su ciudad natal de Atenas. Trabajaba en su taller junto con su sobrino Talo, quién aparentaba ser un gran sucesor de su tío. Llegado el momento en que los celos comienzan a fusionarse, Dédalo, entre una madrugada y otra decide matar a su sobrino, sacarse del medio esa tortura constante.
Un día invita a Talo a pasear con él por el recinto del templo de atenea y desde lo alto de las murallas lo arroja al vacío, pero la diosa Palas transformó al muchacho en pájaro “cubriéndolo de plumas mientras caía”. Luego baja del recinto, recoge el cadáver de su sobrino y lo entierra en un baldío.
Días mas tarde el tribunal consigue las pruebas del delito y condena a muerte a Dédalo, éste consigue escapar y embarca en un navío que va a Creta. Allí es recibido con todos los honores por el rey Minos, quien lo convierte en su servidor.
Un día, Pasifae, la esposa de Minos, pide al escultor que le fabrique una figura de vaca que se semejara a la real para cometer un delito con el toro blanco de Creta, Esto lleva a cabo el nacimiento de una criatura dotada mitad de cuerpo humano y mitad de toro: El Minotauro. Para tratar de esconderlo, Minos ordena a Dédalo que construya un laberinto de donde jamás pudiera salir esta bestia. Al pasar los días en ésta celda, el minotauro, que se rehusaba a los alimentos ofrecidos, exige carne humana.
Al enterarse el deseo del monstruo, Minos tiene una idea, obligar a los atenienses a enviar tributos de siete muchachos y siete doncellas para ser devorados por la fiera.
Teseo, el hijo del rey de Atenas, parte rumbo a Creta con el fin de asesinar al Minotauro, lo cual logra con la ayuda de Ariadna, la hija de Minos. Teseo se introduce en el laberinto llevando un ovillo de lana que desenrolla desde el principio para poder regresar cuando lo fuese necesario, este entra en la morada del monstruo y lo apuñala por la espalda y vuelve a su pueblo natal con Ariadna.
Con la esclava Naucrates, Dédalo tuvo un hijo llamado Icaro, el cual fue encerrado junto con su padre dentro del laberinto por los engaños cometidos al rey.
Con el pasar del tiempo a Dédalo se le ocurre la idea de construirse alas para escapar del laberinto, y comienza a juntar plumas, las cuales va uniendo con trozos de lino abandonados en el laberinto y cera extraída de los panales de abejas. Así conforma los dos pares de alas que los elevan hacia el cielo de Grecia.
Los primeros momentos de vuelo son complicados. Los cuerpos no encuentran el equilibrio exacto, por lo cual Dédalo recomienda a Icaro que vuele siempre a una altura media: ni demasiado bajo, para no hundirse en el mar, ni demasiado alto, para que el sol no quemara las frágiles plumas.
Dédalo llevando la delantera no observa que Icaro, deslumbrado por la belleza del firmamento y con la música de los pájaros, comienza a cobrar altura poco a poco. Hasta que llega el momento en que los rayos del sol comienzan a ablandar la cera que sujetaba las plumas y éstas empiezan a desprenderse poco a poco hasta que Icaro cae al mar. Cuando Dédalo mira atrás, no encuentra a su hijo, pero ve dos alas que flotan en el mar y sobrevuela el lugar infinitas veces tratando de encontrar el cadáver de su hijo.
Dédalo llega a Sicilia y se pone bajo el servicio del rey Cócalo para quien construye un embalse, fortifica la ciudad…
Por su parte, Minos no se resigna a dejar escapar a Dédalo e inicia una intensa búsqueda. Para averiguar el lugar en que se esconde, por todas las ciudades por donde pasa, propone un problema técnico-intelectual y, al ver que el rey Cócalo le devuelve solucionado el problema, ya sabe dónde se halla el hábil Dédalo. En vano pedirá al rey que se lo entregue. Por el contrario, cuando Minos se está bañando, informadas por Dédalo de las costumbres de Minos, las hijas de Cócalo lo matarán echándole agua hirviendo.
Yo creo que en este mito, Dédalo intenta encontrar la libertad intentando superar su condición humana, y esto lo termina pagando con la muerte de su hijo, quién es un joven impelente e inexperto, que se ciega ante la gran sabiduría de su padre y no puede distinguir el peligro con claridad.
Pero el mismo mundo se encarga de demostrarles que la realidad es la única verdad, pues cuando Icaro se acerca al sol, el cual vendría a ser la verdad, éste se encarga de demostrarle cual es su condición humana.
viernes, 17 de junio de 2011
DEDALO E ICARO
TESEO
El Rey Minos,esposo de Creta, tenía varios hijos: Ariadna, Fedra, Glauco, Catreo, pero su predilecto era Androgeo, joven fuerte y vencedor en el gimnasio y la palestra.
Cuando en Atenas se organizaron los juegos en honor de Palas Atenea, se reunieron los mejores atletas griegos, y allí partió Androgeo, para medirse con los más fuertes paladines de la Hélade, con el beneplácito de Minos, quien esperaba a su hijo regresar con la corona del triunfo.
El joven príncipe logró vencer en todas las pruebas a sus rivales, los mejores campeones de la ciudad. Pero los atenienses, en lugar de victorearlo, hicieron recaer su furia sobre él, por haber derrotado a sus luchadores, y esa misma noche le dieron muerte.
Al recibir la noticia el Rey Minos, sintió un inmenso dolor, pero inmediatamente se despertó en él un irrefrenable deseo de venganza, y marchó con un numeroso ejército a sitiar a Atenas, hasta que logró que se rindieran incondicionalmente, e impuso condiciones y penas terribles.
Entre sus condiciones, estableció que durante nueve años, los atenienses debían enviar a la isla de Creta a siete robustos jóvenes y a siete doncellas, quienes serían las víctimas que se ofrecerían para ser devorados por el minotauro.
El minotauro, mitad hombre y mitad toro, vivía en un laberinto, cercano a Cnosos, capital de Creta. Estaba encerrado en dicho laberinto y se alimentaba de carne humana, de esclavos y prisioneros de guerra, así como los jóvenes atenienses, que enviaba el rey Minos.
Año a año, llegaban los mensajeros de Creta a elegir a sus víctimas.
Al tercer año, un joven y gallardo joven hijo del rey ateniense Egeo, llamado Teseo, se ofreció voluntariamente, pues se consideraba capaz de enfrentar y dar muerte al minotauro.
Al enterarse el Rey Minos, expresó:
- Como miembro de la familia real estás eximido de ir como víctima. Pero si insistes, te diré que, aunque mates al minotauro, jamás encontrarás la salida del laberinto.
-No me importa- respondió el joven Teseo, me basta con matar al monstruo y ser útil a Atenas.![]()
Ariadna, quien escuchó el diálogo, secretamente, por la noche se acercó al joven y le entregó un puñal y un ovillo de hilo, diciendo:
-Con este puñal mágico, podrás atravesar el corazón del minotauro, y si sigues el hilo de este ovillo podrás hallar la salida.
Agradecido quedó el joven Teseo, y penetró en el laberinto, desenvolviendo el ovillo de hilo. Durante horas recorrió el laberinto hasta enfrentarse con la bestia. Después de ardua lucha, logró atravesar el corazón del monstruo con el puñal que le entregara la bella Ariadna. El minotauro expiró entre convulsiones. Y Teseo rescató a sus compañeros, con los que emprendió el camino de regreso siguiendo el hilo.
Fue aclamado por la gente de Cnosos por haberlos liberado del monstruo y del salvaje castigo que año a año debían tributar al minotauro.
Teseo, victorioso, regresó a Atenas en su nave con las velas desplegadas
Cuando en Atenas se organizaron los juegos en honor de Palas Atenea, se reunieron los mejores atletas griegos, y allí partió Androgeo, para medirse con los más fuertes paladines de la Hélade, con el beneplácito de Minos, quien esperaba a su hijo regresar con la corona del triunfo.
El joven príncipe logró vencer en todas las pruebas a sus rivales, los mejores campeones de la ciudad. Pero los atenienses, en lugar de victorearlo, hicieron recaer su furia sobre él, por haber derrotado a sus luchadores, y esa misma noche le dieron muerte.
Al recibir la noticia el Rey Minos, sintió un inmenso dolor, pero inmediatamente se despertó en él un irrefrenable deseo de venganza, y marchó con un numeroso ejército a sitiar a Atenas, hasta que logró que se rindieran incondicionalmente, e impuso condiciones y penas terribles.
Entre sus condiciones, estableció que durante nueve años, los atenienses debían enviar a la isla de Creta a siete robustos jóvenes y a siete doncellas, quienes serían las víctimas que se ofrecerían para ser devorados por el minotauro.
El minotauro, mitad hombre y mitad toro, vivía en un laberinto, cercano a Cnosos, capital de Creta. Estaba encerrado en dicho laberinto y se alimentaba de carne humana, de esclavos y prisioneros de guerra, así como los jóvenes atenienses, que enviaba el rey Minos.
Año a año, llegaban los mensajeros de Creta a elegir a sus víctimas.
Al tercer año, un joven y gallardo joven hijo del rey ateniense Egeo, llamado Teseo, se ofreció voluntariamente, pues se consideraba capaz de enfrentar y dar muerte al minotauro.
Al enterarse el Rey Minos, expresó:
- Como miembro de la familia real estás eximido de ir como víctima. Pero si insistes, te diré que, aunque mates al minotauro, jamás encontrarás la salida del laberinto.
-No me importa- respondió el joven Teseo, me basta con matar al monstruo y ser útil a Atenas.
Ariadna, quien escuchó el diálogo, secretamente, por la noche se acercó al joven y le entregó un puñal y un ovillo de hilo, diciendo:
-Con este puñal mágico, podrás atravesar el corazón del minotauro, y si sigues el hilo de este ovillo podrás hallar la salida.
Agradecido quedó el joven Teseo, y penetró en el laberinto, desenvolviendo el ovillo de hilo. Durante horas recorrió el laberinto hasta enfrentarse con la bestia. Después de ardua lucha, logró atravesar el corazón del monstruo con el puñal que le entregara la bella Ariadna. El minotauro expiró entre convulsiones. Y Teseo rescató a sus compañeros, con los que emprendió el camino de regreso siguiendo el hilo.
Fue aclamado por la gente de Cnosos por haberlos liberado del monstruo y del salvaje castigo que año a año debían tributar al minotauro.
Teseo, victorioso, regresó a Atenas en su nave con las velas desplegadas
lunes, 6 de junio de 2011
EDIPO
En el mundo occidental es muy conocido el relato de Moisés, el salvado de las aguas del Nilo; pero está también la historia de Sargón, rescatado de las aguas del río Eufrates, y, como variantes, pueden mencionarse a otros personajes destinados a desempeñar un papel histórico, cuyas vidas se vieron amenazadas al nacer, como la reina Semíramis, de Asiria o Ciro, de Persia. En este trabajo, contaremos aspectos de la vida de Edipo, hijo de Layo, rey Tebas y de Yocasta. Antes de casarse decidierom consultar al oráculo de Delfos, que les hizo un tenebroso vaticinio; le dijo Layo, que su primer hijo, llegaría a ser el asesino de su padre y esposo de su madre.
Al nacer Edipo, Layo ordenó a un oficial que diera muerte al niño, pero el servidor, luchando entre la lealtad que debía a su rey y el instintivo horror que le causaba el cumplimiento de la orden recibida, se limitó a perforar los pies del nuevo ser y a suspenderlo, con una correa, de un árbol del monte. Citerón, que apacentaba los rebaños de Polibio, rey de Corinto, atraído por los lamentos del niño, lleno de compasión, lo entregó a Polibio, cuya esposa, Peribea, lo acogió amorosamente y lo adoptó como hijo con el nombre de Edipo, que en griego significa el de los pies hinchados.
Cuando Edipo contaba catorce años, ya los oficiales de la corte habían admirado, en muchas ocasiones, su fuerza y su destreza. En todos los juegos gimnásticos salía vencedor, excitando de tal manera la envidia de sus compañeros, que uno de ellos para mortificarle le echó en cara que sólo era un pobre expósito, un hijo adoptivo.
Atormentado Edipo por tal reproche empezó a sentir escrú-pulos sobre su nacimiento, y en diversas ocasiones lo inquirió, lleno de ansiedad, de la que siempre había tenido por madre; pero Peribea que le amaba entrañablemente se guardó mucho de aclarar sus dudas; muy al contrario, se esforzó en persuadirle de que era su hijo, Edipo quiso tener la certeza de esta afirmación y se fue a consultar al oráculo de Delfos. El oráculo por respuesta le dio un consejo: "que no retornara jamás a su país natal, si no quería ocasionar la muerte de su padre y desposarse con su madre". Conmovido por estas palabras, resolvió no vol-ver jamás a Corinto que él consideraba su patria, y angustiado partió en dirección a a Fócide. En un camino estrecho se encontró con cuatro personas, una de ellas, anciano que iba sentado en un carro y que le mandó con arro-gancia que le dejara el paso libre, acompañando el mandato con un gesto amenazador. Se entabló una disputa, echaron mano a las espadas y Edipo mató al viejo sin conocerle: este anciano era Layo. Después de esta catástrofe que privaba a la ciudad de Tebas de su rey, una calamidad inaudita desoló toda la comarca: era la Esfinge. Este monstruo tenía la cabeza, la cara y las manos de doncella, la voz de hombre, el cuerpo de perro, la cola de serpiente, las alas de pájaro y las garras de león. Se situaba en la cima de una colina, junto a Tebas, detenía a todos los caminantes que por allí pasaban y les proponía un enigma capcioso, devorando a los que no acertaban a resolverlo. Muchos millares de desgraciados habían perecido allí.
Entonces, aceptando lo prometido por Creonte, se convirtió en Rey de Tebas y tomó a Yocasta como esposa, que le dio dos hijos: Etéocies y Polinice y, también, dos hijas, Antígona e Irmene. Pero, otra vez intervino el oráculo que vaticinó que una peste que asoló la ciudad, solo terminaría cuando se encontrara al asesino de Layo, investigacion impulsada por Edipo. Así descubrió que él era el asesino de su padre y que Yocasta era su madre. Tal comprobación, llevó a Edipo a una desesperación sin límites y creyéndose indigno de ver la luz del día, se arrancó los ojos. Expulsado de Tebas, de la mano de su hija Antígona marchó hasta Atenas, donde recibió una hospitalaria acogida en la mansión de Teseo. Allí vivió hasta su muerte.
Al nacer Edipo, Layo ordenó a un oficial que diera muerte al niño, pero el servidor, luchando entre la lealtad que debía a su rey y el instintivo horror que le causaba el cumplimiento de la orden recibida, se limitó a perforar los pies del nuevo ser y a suspenderlo, con una correa, de un árbol del monte. Citerón, que apacentaba los rebaños de Polibio, rey de Corinto, atraído por los lamentos del niño, lleno de compasión, lo entregó a Polibio, cuya esposa, Peribea, lo acogió amorosamente y lo adoptó como hijo con el nombre de Edipo, que en griego significa el de los pies hinchados.
Cuando Edipo contaba catorce años, ya los oficiales de la corte habían admirado, en muchas ocasiones, su fuerza y su destreza. En todos los juegos gimnásticos salía vencedor, excitando de tal manera la envidia de sus compañeros, que uno de ellos para mortificarle le echó en cara que sólo era un pobre expósito, un hijo adoptivo.

Atormentado Edipo por tal reproche empezó a sentir escrú-pulos sobre su nacimiento, y en diversas ocasiones lo inquirió, lleno de ansiedad, de la que siempre había tenido por madre; pero Peribea que le amaba entrañablemente se guardó mucho de aclarar sus dudas; muy al contrario, se esforzó en persuadirle de que era su hijo, Edipo quiso tener la certeza de esta afirmación y se fue a consultar al oráculo de Delfos. El oráculo por respuesta le dio un consejo: "que no retornara jamás a su país natal, si no quería ocasionar la muerte de su padre y desposarse con su madre". Conmovido por estas palabras, resolvió no vol-ver jamás a Corinto que él consideraba su patria, y angustiado partió en dirección a a Fócide. En un camino estrecho se encontró con cuatro personas, una de ellas, anciano que iba sentado en un carro y que le mandó con arro-gancia que le dejara el paso libre, acompañando el mandato con un gesto amenazador. Se entabló una disputa, echaron mano a las espadas y Edipo mató al viejo sin conocerle: este anciano era Layo. Después de esta catástrofe que privaba a la ciudad de Tebas de su rey, una calamidad inaudita desoló toda la comarca: era la Esfinge. Este monstruo tenía la cabeza, la cara y las manos de doncella, la voz de hombre, el cuerpo de perro, la cola de serpiente, las alas de pájaro y las garras de león. Se situaba en la cima de una colina, junto a Tebas, detenía a todos los caminantes que por allí pasaban y les proponía un enigma capcioso, devorando a los que no acertaban a resolverlo. Muchos millares de desgraciados habían perecido allí.
Creonte, hermano de Yocasta, que entonces reinaba, sacrificando su propio interés al interés del pueblo, anunció en toda Grecia que concederla la mano de Yocasta y la corona de Tebas al que librara la Beocia de esta calami-dad. La muerte de la Esfinge dependía de la explicación de un enigma que habla planteado en estos términos: ¿Cuál es el animal que por la mañana tiene cuatro pies, dos al mediodía y tres en la tarde?
Edipo, cuya sagacidad corría parejas con el amor a la gloria, se presentó al monstruo, y al oírle el enigma, sin titubear, le respondió "ese animal es el hombre", porque en su infancia anda sobre sus cuatro extremidades, camina de pie en su edad viril y ya viejo debe usar un bastón como tercer pie. La Esfinge, furiosa, se lanzó por un despeñadero y se rompió la cabeza al estrellarse con las piedras que había en el fondo del precipicio.
Edipo, cuya sagacidad corría parejas con el amor a la gloria, se presentó al monstruo, y al oírle el enigma, sin titubear, le respondió "ese animal es el hombre", porque en su infancia anda sobre sus cuatro extremidades, camina de pie en su edad viril y ya viejo debe usar un bastón como tercer pie. La Esfinge, furiosa, se lanzó por un despeñadero y se rompió la cabeza al estrellarse con las piedras que había en el fondo del precipicio.
Entonces, aceptando lo prometido por Creonte, se convirtió en Rey de Tebas y tomó a Yocasta como esposa, que le dio dos hijos: Etéocies y Polinice y, también, dos hijas, Antígona e Irmene. Pero, otra vez intervino el oráculo que vaticinó que una peste que asoló la ciudad, solo terminaría cuando se encontrara al asesino de Layo, investigacion impulsada por Edipo. Así descubrió que él era el asesino de su padre y que Yocasta era su madre. Tal comprobación, llevó a Edipo a una desesperación sin límites y creyéndose indigno de ver la luz del día, se arrancó los ojos. Expulsado de Tebas, de la mano de su hija Antígona marchó hasta Atenas, donde recibió una hospitalaria acogida en la mansión de Teseo. Allí vivió hasta su muerte.lunes, 16 de mayo de 2011
LAS AVENTURAS DE PERSEO
Acrisio, se puso contento cuando se enteró de que su mujer iba a dar a luz a una niña llamada Dánae y fue a un oráculo para conocer su futuro. El oráculo le dijo que moriría a manos de su nieto, y así encerró a su hija en una torre para que no tuviera relaciones sexuales con nadie. Pero una noche Zeus, en forma de lluvia de oro y así Dánae tuvo un hijo llamado Perseo.Acrisio enfadado mandó a los guaridas que la princesa Dánae y su nieto fueran llevados al mar, encerrados en un arca de madera. El arca llegó a la isla de Serifos, donde Dictis, hermano del rey Polidectes, los acogió. Polidectes quería casarse con su madre por lo que le dijo a Perseo que la gente murmuraba que estaba mucho tiempo con mujeres y no era valiente. Así el rey le ordenó matar a la Medusa y que trajera su cabeza.
La Medusa era un monstruo que habitaba en el extremo norte con garras y colmillos de león y con la cabeza llena de serpientes venenosas. Quien la miraba al rostro quedaba petrificada.
Así Perseo se puso en marcha, pero no estaba solo ya que su padre Zeus lo ayudó ordenándole a Hades que le diera el yelmo para hacerse invisible , a Atenea que le entregará su escudo y a Hermes que le regalara sus alas.
Al final Perseo entró en la guarida de la Medusa, guiándose por el escudo que parecía un espejo. De repente se tropezó con una piedra y el monstruo se despertó. Finalmente Perseo la mató gracias al escudo que le permitió no petrificarla. Al cortarle la cabeza con la hoz nació el caballo alado Pegaso y un monstruo, Crisaor, hijos ambos de una relación que tuvo con Posidón.
Así emprendió su viaje, tras muchos km vio a una muchacha atada a una roca, por lo que fue a ayudarla. La muchacha estaba allí porque su madre se había atrevido a jactarse de su belleza y de la de sus hijas, asegurando que era superior a las de las Nereidas. Éstas se quejaron a Posidón que la castigó con estar atada a la roca para que un monstruo marino la torturaba ya que fue lo que dijo el oráculo.
Así Perseo decidió ayudar a la muchacha que se llamaba Andrómeda. De pronto se levantó un monstruo marino con el que Perseo se puso a luchar y los petrifico con la cabeza de la Medusa.
Después de esto huyeron, en la huida se de tuvieron en Mauritania esperando a ser acogido por Atlas, pero éste no quiso y así por venganza Perseo cogió la cabeza de la Medusa y se la mostró(la cordillera Atlas de Marruecos).
Tras esto el héroe llegó a la isla de Sérifos donde se encontró con su madre que le dijo que Polidectes le estaba obligando a casarse con él. Enfurecido Perseo petrificó al rey, heredando el trono Dictis.
En los juegos de Argos, Perseo participó como atleta. Acrisio ocupaba el lugar de honor. El rey no se imaginaba de que su nieto podía estar allí. Finalmente Perseo lanzó un disco, se resbaló y golpeó a Acriso con violencia. ASÍ ACRISIA ESTABA MUERTO.
Perseo regaló la cabeza de la Medusa a Atenea, que desde entonces la lleva en su escudo y vivió feliz con Andrómeda con quien tuvo una abundante y famosa descendencia.
martes, 19 de abril de 2011
POSIDÓN
Posidón, el hermano de Zeus e hijo de Crono y Rea, aceptó el dominio sobre los mares, aunque el prefería el dominio del Olimpo, por lo que llegó a pelearse con su hermano.
Fue para los griegos un dios muy importante, ya que el mar en Grecia significaba vida, comunicación y la riqueza. Posidón era un dios venerado y a la vez temido, puesto que era él el que provocaba las tempestades cuando se enfadaba.
Posidón tenía un palacio de oro en el fondo de las aguas, en el que vivía con su mujer Anfítrite, una ninfa de las aguas que tenía medio cuerpo en forma de pez. Ella no quería vivir con el dios, pero éste al fin la convenció gracias a un delfín alegre y simpático que le llevaba recados de amor.
La vida de los esposos era sosegada y feliz; muy a menudo recorrían los mares organizando un vistoso cortejo. Salía Posidón sobre su carro de oro tirado por hermosos caballos y después su esposa por otro carro de conchas y coral, tirado por caballitos de mar. A su alrededor se encontraban las ninfas de las aguas, las nereidas, que ayudaban en llegar sanos a tierra.A la cabeza del cortejo se situaba el hijo de los soberanos, Tritón, que tenía medio cuerpo de pez. Su misión era anunciar la llegada de sus padres, los dioses del mar, haciendo sonar una caracola marina.
El arma preferida de Posidón era el tridente que se lo regalaron los Cíclopes para luchar contra su padre.
Tuvo Posidón numerosas aventuras, de las que nacieron en general seres monstruosos como Polifemo y elegantes como Pegaso.
Peleó contra diversos dioses; perdió las ciudades de Corinto contra Apolo, Argos contra Hera y Atenas contra Atenea, pero le pertenecía “La Atlántida”
Participó en la guerra de Troya, en la odisea…
Los romanos le pusieron el nombre de Neptuno.
lunes, 4 de abril de 2011
Electra no estaba cuando su padre regresó de la Guerra de Troya y fue asesinado junto con Casandra por Egisto y Clitemnestra. Las causas de este hecho fueron:a) Por haber matado a Agamenón a su propia hija Ifigenia para que los vientos soplaran.
b) Por haber vuelto de Troya con una amante
Ocho años más tarde, Electra regresó de Atenas con su hermano, Orestes. A éste lo salvaron su vieja nodriza y Electra, que lo llevaron a Fanote, tras el monte Parnasos, donde lo confiaron al rey Estrofo.
Cuando cumplió 20 años, el oráculo de Delfos ordenó a Orestes que regresara a su patria y vengara la muerte de su padre.
Se encontró con electra ante la tumba de Agamenón, donde ambos se reconocieron por un anillo.
Orestes después de vengarse, enloqueció y fue perseguido por las Erinias (cuya misión era castigar cualquier trasgresión de los lazos de piedad familiar. Electra no fue acosada por las Erinias).
Orestes se refugió en el templo de Delfos, a pesar de que Apolo le hubiera ordenado vengarse, fue incapaz de protegerlo de las consecuencias de sus acciones.
Al fin, Atenea lo recibió en la Acrópolis de Atenas y arregló un juicio ante doce jueces áticos.
Las Erinias reclamaron su víctima; él presentó como atenuante las órdenes de Apolo; los votos de los jueces estaban equitativamente divididos, pero Atenea dio su voto de calidad a favor de la absolución.
Más tarde Electra se casó con Pílades, amigo íntimo de Orestes e hijo del rey Estrofo, el mismo que había cuidado a Orestes mientras se escondía de su madre y de Egisto, su amante.
Luego engañó a Pílades y todo acabó.
lunes, 28 de marzo de 2011
HERMES
Hermes, era el encargado de llevar los mensajes de Zeus; inquieto, espabilado y un poco travieso, viajaba por el Olimpo y por la Tierra cumpliendo los encargos del supremo dios, cosa que hacía con gran rapidez gracias a que llevaba siempre unas sandalias atadas que lo transportaban de un lugar a otro volando.
Hermes, hijos de Zeus y de Maya y nieto de Atlas, fue desde su nacimiento prodigio. Viendo que el dios Apolo guardaba un rebaño de vacas sagradas, decidió robársela, pero se las ingenió para dejar pistas que despistaron a camino contrario al que él había seguido. Por esta hazaña fue considerado también el dios de los ladrones. Cuando llegó a la cabaña escondió el ganado e inventó un nuevo instrumento musical: la lira, que fabricó con un caparazón de tortuga, unas cañas y siete cuerdas hechas de intestinos de vaca. Apolo, adivinó quien le había robado el ganado.
Así Apolo cogió al muchacho y lo llevo ante Zeus.
Hermes se disculpó y le dijo que las había robado para sacrificar a dos para ofrecérselas a los doce dioses.
Lo curioso es que eran 11 dioses, lo que ocurría era que Hermes se consideraba uno más.
Zeus y Apolo lo perdonaron, ya que Hermes le regaló la lira para compensarle por el robo.
Zeus convirtió a Hermes en su mensajero, le regaló las sandalias con alas que fueron características de este dios, un sombrero redondo para resguardarse y un bastón llamado caduceo: este bastó, con dos serpientes enroscadas en él, fue considerado un símbolo de paz.
A Mercurio se le atribuyen inventos como la astronomía, el alfabeto, la gimnasia, la escala musical y los pesos y medidas.
Como mensajero de los dioses participó en múltiples leyendas:
-Fue él quien mató a Argos, que vigilaba por encargo de Hera al amor de Zeus, Ío.
-Llevó a Dionisio niño ante las Ninfas para que éstas lo cuidasen.
-Bajó a Pandora con su caja a la tierra para que fuese la perdición de los hombres…
Mantuvo una relación con Afrodita, de dónde nació Hermafrodito. Este muchacho despertó el amor de una ninfa mientras se bañaba desnudo en una fuente: tal fue la pasión de la ninfa que se metió tras él en el agua, suplicándole amor con infinitos besos y caricias. Pero de nada servían sus ruegos.
Así, la ninfa pidió un deseo:
-Oh! Dioses! Haced que nada me separe de este muchacho, y así se unieron los dos cuerpos hasta formar solo uno con dos sexos.
Ex: caracol
martes, 15 de marzo de 2011
ARACNE
Aracne es hija de Idmón un tintorero y nació en Lidia. La joven era muy famosa por tener gran habilidad para el tejido y el bordado.
Cuenta la leyenda que hasta las ninfas del campo acudían para admirar sus hermosos trabajos en tales artes. Tanto llegó a crecer su prestigio y popularidad que se creía que era discípula de Átenea (diosa de la sabiduría y de las hiladoras).
Por su parte, Aracne representó los amoríos deshonrosos de los dioses, como el de Zeus y Europa, Zeus y Dánae, entre muchos más. La obra era perfecta, pero Palas encolerizada por el insulto hecho a los dioses, tomó su lanza, rompió el maravilloso tapiz y le dio un golpe a la joven. Ésta sin comprender, se siente totalmente humillada y deshonrada, por lo que enloquece y termina por ahorcarse.
Cuenta la leyenda que hasta las ninfas del campo acudían para admirar sus hermosos trabajos en tales artes. Tanto llegó a crecer su prestigio y popularidad que se creía que era discípula de Átenea (diosa de la sabiduría y de las hiladoras).
Aracne era muy habilidosa y hermosa, pero tenía un gran defecto: era demasiado orgullosa. Ella quería que su arte fuera grande por su propio mérito y no quería deberle sus habilididades y triunfos a nadie. Por eso, en un momento de inconciencia, retó a la diosa, quien por supuesto aceptó el reto. Primero, se le apareció a la joven en forma de anciana y le advirtió que se comportará mejor con la diosa y le aconsejó modestia.
Aracne, orgullosa e insolente desoyó los consejos de la anciana y le respondió con insultos. Atenea montó en cólera, se descubrió ante la atrevida jovencita y la competencia inició. En el tapiz de la diosa, mágicamente bordado se veían los doce dioses principales del Olimpo en toda su grandeza y majestad. Además, para advertir a la muchacha, mostró cuatro episodios ejemplificando las terribles derrotas que sufrían los humanos que desafiaban a los dioses.
Por su parte, Aracne representó los amoríos deshonrosos de los dioses, como el de Zeus y Europa, Zeus y Dánae, entre muchos más. La obra era perfecta, pero Palas encolerizada por el insulto hecho a los dioses, tomó su lanza, rompió el maravilloso tapiz y le dio un golpe a la joven. Ésta sin comprender, se siente totalmente humillada y deshonrada, por lo que enloquece y termina por ahorcarse. Sin embargo, Palas Atenea no permitió que muriera sino que la convirtió en una araña, para que continuara tejiendo por la eternidad.
lunes, 7 de marzo de 2011
ATENEA
Atenea o Minerva es hija de Zeus y de Metis. Ésta se hallaba encinta y a punto de dar a luz una hija, cuando Zeus se la tragó. Lo hizo por consejo de Urano y de Gea, que le revelaron que si Metis daba a luz una hija, a continuación tendría un hijo que arrebataría a Zeus el imperio del cielo. Por esa razón, cuando llegó el momento del parto, el padre ordenó a Hefesto que le abriese la cabeza de un hachazo. De la cabeza salió Atenea, armada, que profirió un grito de guerra que resonó en cielo y tierra.
Desempeñó un papel importante en la lucha contra los Gigantes, dando muerte a dos de ellos, llamados Palante y Encéfalo.
En la Ilíada participa en la lucha al lado de los aqueos. También protege a Hércules en el combate, armándolo cuando el héroe se dispuso a emprender sus trabajos.
En la Odisea, ayudó a Ulises a volver a Ítaca, que le prestaba su asistencia actuando por metamorfosis , adoptando la figura de varios mortales.
Había dedicado su talento a las artes de la paz, y en Ática se le reconocían, entre otras más, la invención del aceite de oliva y del olivo. No obstante, antes de ello se disputó con Posidón para la soberanía, y cada uno trató de ofrecer al país el mejor regalo para acrecentar sus méritos. Posidón hizo surgir, de un golpe del tridente, un lago salado en la Acrópolis de Atenas; Atenea hizo que brotase allí un olivo.
Atenea permaneció virgen, pero se cuenta que tuvo un hijo. Había ido a visitar a Hefesto y el dios que había sido abandonado por Afrodita, se prendó de Atenea en cuanto la vio y comenzó a perseguirla. Atenea intentó huir pero Hefesto la cogió en brazos. Hefesto mojó la pierna de las diosa, así de la tierra nació Erictonio.
Psique era la menor y más hermosa de tres hermanas, hijas de un rey de Anatolia. Afrodita, celosa de su belleza, envió a su hijo Eros (Cupido) para que le lanzara una flecha de oro oxidado, que la haría enamorarse del hombre más horrible y ruin que encontrase. Sin embargo, Eros se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar; cuando Psique se durmió, se la llevó volando hasta su palacio.

Para evitar la ira de su madre, una vez que tiene a Psique en su palacio, Eros se presenta siempre de noche, en la oscuridad, y prohíbe a Psique cualquier indagación sobre su identidad. Cada noche, en la oscuridad, se amaban. Una noche, Psique le contó a su amado que echaba de menos a sus hermanas y quería verlas. Eros aceptó, pero también le advirtió que sus hermanas querrían acabar con su dicha. A la mañana siguiente, Psique estuvo con sus hermanas, que le preguntaron, envidiosas, quién era su maravilloso marido. Psique, incapaz de explicarles cómo era su marido, puesto que no le había visto, titubeó y les contó que era un joven que estaba de caza, pero acabó confesando la verdad: que realmente no sabía quién era. Así, las hermanas de Psique la convencieron para que en mitad de la noche encendiera una lámpara y observara a su amado, asegurándole que sólo un monstruo querría ocultar su verdadera apariencia. Psique les hace caso y enciende una lámpara para ver a su marido. Una gota de aceite hirviendo cae sobre la cara de Eros dormido, que despierta y abandona, decepcionado, a su amante.
Cuando Psique se da cuenta de lo que ha hecho, ruega a Afrodita que le devuelva el amor de Eros, pero la diosa, rencorosa, le ordena realizar cuatro tareas, casi imposibles para un mortal, antes de recuperar a su amante divino. Como cuarto trabajo, Afrodita afirmó que el estrés de cuidar a su hijo, deprimido y enfermo como resultado de la infidelidad de Psique, había provocado que perdiese parte de su belleza. Psique tenía que ir al Hades y pedir a Perséfone, la reina del inframundo, un poco de su belleza que Psique guardaría en una caja negra que Afrodita le dio. Psique fue a una torre, decidiendo que el camino más corto al inframundo sería la muerte. Una voz la detuvo en el último momento y le indicó una ruta que le permitiría entrar y regresar aún con vida, además de decirle cómo pasar al perro Cerbero, Caronte y los otros peligros de dicha ruta. Psique apaciguó a Cerbero con un pastel de cebada y pagó a Caronte un óbolo para que le llevase al Hades. En el camino, vio manos que salían del agua. Una voz le dijo que les tirase un pastel de cebada, pero ella rehusó. Una vez allí, Perséfone dijo que estaría encantada de hacerle el favor a Afrodita. Una vez más pagó a Caronte y le dio el otro pastel a Cerbero para volver.
Psique abandonó el inframundo y decidió abrir la caja y tomar un poco de la belleza para sí misma, pensando que si hacia esto Eros le amaría con toda seguridad. Dentro estaba un «sueño estigio» que la sorprendió. Eros, que la había perdonado, voló hasta su cuerpo y limpió el sueño de sus ojos, suplicando entonces a Zeus y Afrodita su permiso para casarse con Psique. Éstos accedieron y Zeus hizo inmortal a Psique. Afrodita bailó en la boda de Eros y Psique, y el hijo que éstos tuvieron se llamó Placer.
PIRAMO Y TISBE
Píramo era un joven apuesto y Tisbe era una bella doncella. Vivían con sus padres en casas contiguas y la vecindad fue uniendo a los jóvenes hasta que la amistad se tornó en amor. Se querían mucho pero sus padres no veían esta relación con buenos ojos. Por este motivo la pareja sólo podía verse a través de una grieta que había en el muro que separaba las dos casas y en la que nadie se había fijado antes, pero que los amantes pronto descubrieron. 

Como no podían besarse ni hacer nada por esa grieta, solo podían hablar, un día esto llegó al límite.
PIRAMO: amor mío, tenemos que vivir nuestras vidas. Viviremos siempre juntos. Te espero esta noche en el sepulcro de Nino, a las afueras de la ciudad. El que llegue primero esperará al otro al pie de una morera que hay junto a una fuente.
TISBE: me parece bien, cariño. Allí nos encontraremos.
Tisbe fue aquella noche al sepulcro, como había prometido a Píramo. Sin embargo, él aún no había llegado. De repente, un león apareció tras la morera y Tisbe huyó rápidamente. Del susto se le cayó el pañuelo que llevaba en el cuello y el león lo destrozó con sus enormes dientes, tiñéndolo de rojo.
Después de esto, Píramo llegó y vio las huellas del león y el pañuelo de Tisbe en el suelo, lleno de sangre, empalideció y se temió lo peor. Creyó que su amada había muerto en las garras del león y recogió el velo y lo cubrió de besos y lagrimas.
Entonces cogió el velo de Tisbe, sacó su espada y se la clavó en el pecho.
La sangre que brotó de la herida tiñó de rojo las blancas moras del árbol; penetró en la tierra y alcanzó las raíces de forma que el color rojo ascendió por el tronco hasta llegar a los frutos.
Más tarde llegó Tisbe desesperada y muerta de miedo, y vio a su amado muerto en al árbol que habían quedado. Al verlo así, pensó que su amor era tan valiente que se iría con Píramo. Entonces cogió la espada de su amado y se la clavó al lado de su amado.
jueves, 10 de febrero de 2011
HADES Y PERSÉFONE
Hades se encontraba muy solo en su reino, porque ninguna mujer se animaba a casarse con él y convertirse en la reina de los Infiernos. Sim embargo, Hades era capaz de sentir amor...
Un día decidió tomar una esposa por la fuerza, así decidió que ésta fuera Perséfone. Esta muchacha era hija de Zeus y Deméter, la diosa del campo. A Perséfone le gustaba mucho el campo, las flores y la libertad.
Así que Hades, con el consentimiento de Zeus, planeó raptarla: cuando su amada salió al prado, abrió una brecha en la tierra y se la llevó a su reino. Una vez en los Infiernos Perséfone no hacía más que llorar y pedir volver al aire libre con su madre.Mientras tanto su madre, Deméter, estaba buscando a su hija. Finalmente el Sol, que todo lo ve, le contó lo sucedido. Al saber Deméter que Zeus había dado el permiso a Hades para que se robara su propia hija, se sintió tan herida que decidió retirarse a la más recóndita soledad. Sin su presencia, la tierra dejo de dar cosechas, frutos y se convirtió en un desierto seco y árido.
Zeus le pidió a Deméter para que volviera a cuidar los campos y se extendiera la fertilidad de la tierra, pero la diosa le dijo que sólo lo haría cuando estuviera con su hija.
Entonces, Zeus ordenó a Hades que devolviera a Perséfone a su madre. Así, Hades le dio una granada para que se llevara por el camino.
La alegría de Deméter hizo que volvieran a florecer los campos, pero Perséfone a los pocos días decidió volver al reino del Hades porque extrañaba a su marido, debido a la granada que se había comido, por lo que la tierra volvió a quedarse sin frutos ni flores.Zeus decidió intervenir para buscar una solución, y decidió que durante dos terceras partes del año, Perséfone viviera con su madre, y el tercio lo pasara con su marido. De este modo, cuando Perséfone está junto a Deméter es otoño, primavera y verano, el mundo florece, y por el contrario cuando Perséfone está con su marido la tierra se replega porque llega el invierno.
viernes, 28 de enero de 2011
TÁNTALO
Tántalo, hijo de Zeus, reinaba en Sípilo, Lidia, y era muy rico y famoso. Si jamás los dioses olímpicos habían honrado a un mortal, éste era Tántalo. En consideración a su elevada alcurnia le distinguieron con su íntima amistad y, le permitieron comer a la mesa de Zeus y escuchar cuanto los inmortales hablaban entre sí. Pero su espíritu humano, lleno de vanidad, no supo mantenerse a la altura de aquella felicidad sobrehumana y comenzó a faltar a los dioses de my diversas maneras. Revelaba a los mortales los secretos de los olímpicos; robaba de su mesa néctar y ambrosía y repartía el producto de su latrocinio con sus compañeros terrenales; escondió el perro de oro que otro sustrajera del templo de Zeus, y al reclamarlo el dios, negó bajo juramento haberlo recibido. Así, invitó a los dioses a un banquete, y mandó sacrificar a su propio hijo Pélope para servirlo a la mesa. Sólo Démeter, comió una paletilla del horrible manjar, mientras los demás dioses, lo echaron en un caldero los miembros descuartizados del muchacho. La parca Cloto le devolvió la vida. El omoplato se reemplazó por uno de marfil.Así, los dioses echaron a Tántalo al Hades, donde fue sometido a un cruel castigo. Estaba en un estanque caya agua le llegaba a la barbilla, y cuando tenía sed, el agua bajaba sin poder alcanzarla. Y cuando tenía hambre, había un frutal, cuyas ramas llegaban a su cabeza, cuando se alzaba a comerlas, las ramas se alzaban y no podía alcanzarlas. Con este castigo estuvo hasta la muerte ya que una roca muy grande le amenazaba con caerse encima de él si se movía. Esto fue un castigo eterno.
viernes, 21 de enero de 2011
ORFEO Y EURIDICE
Ofeo, hijo de Apolo y nieto de Zeus, poseía el don de la música, y con este amansaba a todas las criaturas de la naturaleza.
Se enamoro de Eurídice, una ninfa y se casó con ella.
Un día una serpiente venenosa mordió a Eurídice, en su intento de escapar con Aristeo, el hijo de Apolo, que intentaba poseerla; así pues dejando escapar un grito de su garganta cayó herida de muerte.
Orfeo intentó ayudarla, pero fue imposible ya que Eurídice murió en sus brazos.
Orfeo no pudiendo soportar el dolor, decidió bajar al Averno para recuperar a su amada.
Acompañado por el barquero Caronte, atravesó la laguna Estigia y llegó a la morada de los muertos.
Allí se encontró a las Furias y al perro Cancerbero de tres cabezas que custodiaba el palacio de Hades y Perséfone.
Todos empezaron a llorar y se apiadaron de él.
Hades autorizó a Eurídice a regresar con Orfeo al mundo de los vivos, pero con la condición de que este no girase la cabeza para mirarla hasta que no salieran de allí.
Orfeo aceptó y cuando ya estaban a punto de salir, al ver una luz, Orfeo la miró, y Eurídice desapareció.
Su amado intentó buscarla pero no la encontró.
jueves, 13 de enero de 2011
EL REINO DEL HADES
Para los griegos, los Infiernos no eran el lugar donde moraban aquellos que habían merecido un castigo para toda la eternidad, sino el lugar donde residían todos los muertos. Ahora bien, no todos iban a lo que era, digamos, el Infierno propiamente dicho, mientras que las almas nobles disfrutaban de los placeres de los Campos Elíseos, una especie de paraíso de verdor, con flores y frutos.En este reino se encontraba también el Tártaro, tenebroso lugar donde habían sido encerrados…los Cíclopes…
Sobre este reino gobernaba Hades, hermano de Zeus.
Para llegar hasta los Infiernos era necesario atravesar un brazo de la laguna Estigia que en ese lugar formaba un río cuando los muertos llegaban allí, eran recogidos por un barquero, Caronte, que les cruzaba hasta la orilla cobrándoles una moneda de oro. Por eso los griegos y los romanos enterraban a sus muertos con una moneda dentro de la boca, que les serviría para pagar el pasaje.Después de cruzar el río, aparecía la puerta del Hades. Se trataba de un portón custodiado por un terrible guardián: el Can Cerbero.
Una vez dentro, el recién llegado era juzgado por un tribunal de tres jueces. Cerca del Tártaro solían vagar las Furias, terribles seres encargados de hacer cumplir los castigos de los condenados.
También se hallaban aquí las Parcas, tres hermanas cuyo trabajo era en un rueca, ya que se encargaban de manejar los hilos del destino de los hombres, cortándolos cuando llegaba su hora.
EL JUICIO DE PARIS
EL rey Peleo y Tetis se iban a casa, pero no quisieron invitar a Eris, la diosa de la discordia. Cuando se enteró, urdió un plan para fastidiar la fiesta.
Esperó, y cuando la boda estaba bastante avanzada, tiró una manzana de oro en la que ponía “para las más bella”. Hera, Atenea y Afrodita saltaron para coger el regalo, y ninguna de ellas deseaba abandonar y admitir la mediocridad. Así, le pidieron ayuda a Zeus para resolver el asunto, pero éste decidió permanecer como observador.
Zeus encargó a Hermes que guiase a las diosas ante Paris para que éste decidiera. Paris era un joven príncipe de Troya que fue criado por un pastor porque se expuso a la muerte en las laderas del monte Ida, a causa de una profecía que aseguraba que el siguiente niño de sangre real que naciera sería el origen de la caída de Troya, sin embargo no murió sin que lo supiera su verdadero padre.
Cada diosa le ofreció a Paris una cosa para que la eligiera. Hera le ofreció el gobierno de toda Asia; Atenea le aseguró la victoria de todos los combates y Afrodita le ofreció el amor de Helena una joven muy hermosa, casada con Menelao, rey de Esparta.
Aunque Paris estaba comprometido con Enone, le dio la manzana a Afrodita para estar con Helena.
Después del juicio, Paris regresó a Troya al honor del hijo de Príamo(el propio Paris), y reveló su verdadera identidad y fue aceptado. Poco después Paris fue a Esparta, donde él y Helena se enamoraron y volvieron juntos a Troya.
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